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Bitácora de un viaje de 55 años (II)

Martes, 3 de Febrero de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

En la edición anterior comenzamos a recordar el nacimiento y desarrollo de FUNDAVAC en el contexto histórico. Esta es la segunda entrega de un recuento del empeño de quienes soñaron con una Venezuela que pudiera informarse, compartir y aprovechar con orgullo el cúmulo de acontecimientos que estaban ocurriendo en el mundo científico y tecnológico mundial, como la creación del microscopio iónico de campo; el invento de los diamantes sintéticos; el descubrimiento de la estructura atómica de la cianocobalamina (vitamina B12) o el premio Nobel de medicina y fisiología al italiano Daniel Bovet por su trabajo en la producción de curare sintético. Hechos que sucedían al mismo tiempo que la rupturas del Pacto de Varsovia, la crisis de Suez y la creación de la Comunidad Europea.

En materia social y política, Venezuela vivia con esperanza el debilitamiento y derrumbe del oprobioso régimen militar encabezado por Marcos Pérez Jiménez y en el campo del desarrollo intelectual y científico se producía el afianzamiento de FUNDAVAC, integrada por un grupo creciente de ciudadanos preocupados por el desarrollo futuro del país.

En 1956 fue electa la segunda Junta Directiva, de la cual formaron parte Carlos Eduardo Frías como Presidente, Juan Francisco Stolk como Vicepresidente, J.R. Zerpa Morales como Secretario General, José Martorano Battistini como Secretario de Finanzas, Carlos Eduardo Frías como Secretario de Propaganda, Luis Teofilo Núñez como Secretario de Actas y Correspondencia. Como Vocales quedaron: Pedro González Vera, Guillermo Zuluaga, Carlos Rodríguez Landaeta y Francisco de Venanzi. En la Comisión de Adquisición de terrenos: Juan Francisco Stolk.

El año 1957 fue crucial para la Fundación porque comenzó a realizarse una aspiración básica para el funcionamiento de cualquier institución: una sede. Se había contado con un local por la empresa Biogen para el funcionamiento de la biblioteca, pero había tenido que ser desalojado. Era necesario un nuevo local o pagar el anterior a cuenta de FUNDAVAC. Pero era mejor pensar en grande, así que en un terreno donado por el Concejo Municipal, bajo la iniciativa de Inocente Palacios y la comunidad de vecinos de Colinas de Bello Monte, se inició la construcción del edificio.

Para su levantamiento se unieron voluntades y donaciones tanto de individualidades como de empresas, anticipándose así lo que hoy llamamos “responsabilidad social empresarial”. Cementos La Vega, Fundación Benoto, Productos General y la petrolera Creole fueron las primeras en responder al llamado.

Mientras tanto, la actividad en pro de desarrollo científico de Venezuela continúa y se crean fondos para investigaciones y publicaciones; se otorgan becas; se organizan cursos; se crea la seccional zuliana de FUNDAVAC (hoy inactiva) y se reconoce la importancia de la información con la creación del Boletín Informativo FUNDAVAC, que se sumaría en el campo de la comunicación al programa televisivo “Ventana de la Ciencia”.

Para ese momento la distribución la revista de ASOVAC Acta Científica Venezolana abarcaba todo el territorio nacional y se distribuía a unos 400 centros bibliográficos e instituciones en todo el mundo, un hito esencial para el desarrollo científico venezolano, así como la fundación, en 1958, de la Facultad de Ciencias y del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central de Venezuela, que compartió efemérides providencialmente con el renacimiento del país a la vida democrática.

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