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Archivo para la categoría ‘Patrimonio Cultural’

Bitácora de un viaje de 55 años (V)

Viernes, 24 de Abril de 2009 Sin comentarios

Entre 1963 y 1965 fueron tomadas en Asovac decisiones importantes como publicar resúmenes en inglés de todos los trabajos publicados a la revista Acta Científica Venezolana, que fue incluída en el Current Contents y en el Index Medicus.

La Junta Directiva de Fundavac para el período 1964-1968 quedó presidida por Armando Branger, con Salvador Salvatierra como Vicepresidente, y Miguel Lairisse como Secretario General.

Para intensificar el acercamiento con los distintos sectores de la vida nacional, Fundavac organiza encuentros sociales con invitados especiales, tales como el Presidente de la República, ministros, directores de institutos autónomos, rectores de universidades, presidente de las compañías petroleras y de organismos como Fedecámaras, Pro-Venezuela y la Cámara de Industriales. Además, se reciben visitas de comisiones de Estados Unidos interesadas en conocer los trabajos científicos realizados Venezuela.

En el mismo año en que Christian Barnard realizó el primer transplante de corazón, 1997, se creó en Venezuela el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas –Conicit- siguiendo un proyecto presentado por Asovac, las universidades y colegios profesionales.

El Conicit desarrolló importantes programas como el otorgamiento de becas de postgrado, el financiamiento a proyectos de investigación, el apoyo a centros de investigación y a laboratorios para mejorar su infraestructura y la subvención para la participación de investigadores en congresos internacionales. La exigencia consistía en publicar los trabajos de investigación en revistas calificadas y el buen desempeño en los estudios de postgrado.

Cuando se cumplió la gestión de la Junta Directiva de Fundavac electa en el ‘64 se conformó la que actuaría en el período 1968-1970, que quedó conformada por Corina Parisca de Machado en la Presidencia, María de Ballard, en la Vicepresidencia.  La integraron también Armando Branger y Hans Neumann y como directores Luis  Alcala, Pedro Pick, Alberto Kryger y José Raúl González Agreda.

Por su parte ASOVAC reunió a grupo de investigadores y docentes, que consideraron la necesidad de organizar actividades y reuniones científicas con jóvenes y estudiantes de educación media. Se creó entonces un programa que inicialmente se llamó “Feria de la Ciencia”, pero después se convirtió en el Festival Juvenil de la Ciencia (FJC), nombre sugerido por el profesor  Alonso camero, investigador y docente de la Facultad de Ciencias de la UCV.

Asovac, con la cooperación del Ministerio de Educación, de la Universidad Central de Venezuela, del Instituto Pedagógico de Caracas, y con el financiamiento de la Fundación Shell y la Fundación Ford, organizó el Primer Festival Juvenil de la Ciencia, en el cual participaron Caracas, Valencia, Maracaibo y Mérida. A partir de esa fecha el FJC, superando algunos inconvenientes circunstanciales, se ha realizado sin interrupción.

Rita Levi-Montalcini: Una joven de cien años

Viernes, 24 de Abril de 2009 Sin comentarios

El cuerpo se arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro! Responde Rita Levi-Montalcini al asombro de quienes se refieren a su edad secular. La científica italiana, que  cumplió cien años el 22 de abril recomienda: “Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca se degenerará”. Asegura que gozamos de gran plasticidad neuronal: aunque mueran neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡pero para ello conviene estimularlas!

Esta mujer maravillosa ha vivido todo lo que el paso de un siglo completo puede aportar, pero nunca se dejó vencer por los reveses de la historia. Durante el fascismo, Mussolini quiso imitar a Hitler en la persecución de judíos y tuvo que ocultarse por un tiempo. Pero no dejó de investigar.  En un laboratorio instalado en su dormitorio descubrió la apoptosis, que es la muerte programada de las células. Más adelante, sus investigaciones en Neurología la llevaron a descubrir, en 1951, la molécula protéica llamada NGF (factor de crecimiento nervioso) que estuvo en entredicho durante casi medio siglo hasta que se reconoció su validez y le hizo merecedora del premio Nobel en 1986.

La razón es hija de la imperfección. En los invertebrados todo está programado: son perfectos. ¡Nosotros, no! y, al ser imperfectos, hemos recurrido a la razón, a los valores éticos: ¡discernir entre bien y mal es el más alto grado de la evolución darwiniana!

Entré en la jungla del sistema nervioso ¡y quedé tan fascinada por su belleza que decidí dedicarle todo mi tiempo, mi vida!

Con motivo de su centésimo cumpleaños la científica ha venido recibiendo múltiples homenajes y en cada entrevista realizada con la prensa reitera la importancia que tiene  para la humanidad el formidable desarrollo científico y tecnológico.  Ahora ya no hay barreras. Físicos, matemáticos, informáticos, bioquímicos y biomoleculares, todos aportan cosas nuevas. Y eso abre posibilidades a nuevos descubrimientos cada día.
Una de las conclusiones a que ha llegado Rita Levi-Montalcini  es que la culpa de las grandes desdichas de la humanidad la tiene el hemisferio derecho del cerebro. “Es la parte instintiva, la que sirvió para hacer bajar al australopithecus del árbol y salvarle la vida. La tenemos poco desarrollada y es la zona a la que apelan los dictadores para que las masas les sigan. Todas las tragedias se apoyan siempre en ese hemisferio que desconfía del diferente”.

El cerebro límbico, el hemisferio derecho  no ha tenido un desarrollo somático ni funcional. Y, desgraciadamente, todavía hoy predomina sobre el otro. Todo lo que pasa en las grandes tragedias se debe al hecho de que este cerebro arcaico domina al de la verdadera razón. Por eso debemos estar alerta.

En todas las grandes tragedias se camufla la inteligencia y el razonamiento con ese instinto de bajo nivel. Los regímenes totalitarios de Mussolini, Hitler y Stalin convencieron a las poblaciones con ese raciocinio, que es puro instinto y surge en el origen de la vida de los vertebrados, pero que no tiene que ver con el razonamiento. El peligro es que aquello que salvó al australopithecus cuando bajó del árbol siga predominando.

Fuentes: El País/ABC/Agencia Efe

Bitácora de un viaje de 55 años (II)

Martes, 3 de Febrero de 2009 Sin comentarios

En la edición anterior comenzamos a recordar el nacimiento y desarrollo de FUNDAVAC en el contexto histórico. Esta es la segunda entrega de un recuento del empeño de quienes soñaron con una Venezuela que pudiera informarse, compartir y aprovechar con orgullo el cúmulo de acontecimientos que estaban ocurriendo en el mundo científico y tecnológico mundial, como la creación del microscopio iónico de campo; el invento de los diamantes sintéticos; el descubrimiento de la estructura atómica de la cianocobalamina (vitamina B12) o el premio Nobel de medicina y fisiología al italiano Daniel Bovet por su trabajo en la producción de curare sintético. Hechos que sucedían al mismo tiempo que la rupturas del Pacto de Varsovia, la crisis de Suez y la creación de la Comunidad Europea.

En materia social y política, Venezuela vivia con esperanza el debilitamiento y derrumbe del oprobioso régimen militar encabezado por Marcos Pérez Jiménez y en el campo del desarrollo intelectual y científico se producía el afianzamiento de FUNDAVAC, integrada por un grupo creciente de ciudadanos preocupados por el desarrollo futuro del país.

En 1956 fue electa la segunda Junta Directiva, de la cual formaron parte Carlos Eduardo Frías como Presidente, Juan Francisco Stolk como Vicepresidente, J.R. Zerpa Morales como Secretario General, José Martorano Battistini como Secretario de Finanzas, Carlos Eduardo Frías como Secretario de Propaganda, Luis Teofilo Núñez como Secretario de Actas y Correspondencia. Como Vocales quedaron: Pedro González Vera, Guillermo Zuluaga, Carlos Rodríguez Landaeta y Francisco de Venanzi. En la Comisión de Adquisición de terrenos: Juan Francisco Stolk.

El año 1957 fue crucial para la Fundación porque comenzó a realizarse una aspiración básica para el funcionamiento de cualquier institución: una sede. Se había contado con un local por la empresa Biogen para el funcionamiento de la biblioteca, pero había tenido que ser desalojado. Era necesario un nuevo local o pagar el anterior a cuenta de FUNDAVAC. Pero era mejor pensar en grande, así que en un terreno donado por el Concejo Municipal, bajo la iniciativa de Inocente Palacios y la comunidad de vecinos de Colinas de Bello Monte, se inició la construcción del edificio.

Para su levantamiento se unieron voluntades y donaciones tanto de individualidades como de empresas, anticipándose así lo que hoy llamamos “responsabilidad social empresarial”. Cementos La Vega, Fundación Benoto, Productos General y la petrolera Creole fueron las primeras en responder al llamado.

Mientras tanto, la actividad en pro de desarrollo científico de Venezuela continúa y se crean fondos para investigaciones y publicaciones; se otorgan becas; se organizan cursos; se crea la seccional zuliana de FUNDAVAC (hoy inactiva) y se reconoce la importancia de la información con la creación del Boletín Informativo FUNDAVAC, que se sumaría en el campo de la comunicación al programa televisivo “Ventana de la Ciencia”.

Para ese momento la distribución la revista de ASOVAC Acta Científica Venezolana abarcaba todo el territorio nacional y se distribuía a unos 400 centros bibliográficos e instituciones en todo el mundo, un hito esencial para el desarrollo científico venezolano, así como la fundación, en 1958, de la Facultad de Ciencias y del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central de Venezuela, que compartió efemérides providencialmente con el renacimiento del país a la vida democrática.

Bitácora de un viaje de 55 años (I)

Jueves, 27 de Noviembre de 2008 Sin comentarios

Venezuela es un país de lucha y logros. Eso es algo que cotidianamente olvidamos, imbuídos en el ajetreo constante de una realidad difícil, signada por la complejidad y la velocidad de los hechos. Por ello queremos recordar los primeros tiempos de la Fundación Venezolana para el Avance de la Ciencia, para recordar la visión admirable de algunos hombres y mujeres de su época, que contribuyeron a trazar el avance del país.

En 1954 partió la gloriosa expedición científica hacia las selvas venezolanas, que nos abrió la visión hacia la grandeza del patrimonio natural y la majestuosidad del completo Orinoco. Aún no existía la Avenida Francisco de Miranda, pero se anunciaba con aires futuristas, y se estudiaba la posible salida desde La Castellana y Altamira hacia Tanaguarenas, específicamente por “Las quince letras” y Camurí. Caracas poseía la centralidad de la infraestructura, no sólo porque vio inaugurar las Torres del Centro Simón Bolívar, sino porque se instala telefonía directa entre el Departamento Vargas y Caracas, a la par que se construye la Avenida Bolívar.

Ese año, el 9 de marzo, a instancias de Werner Jaffé como ejecutivo de AsoVAC, se constituye la Fundación Venezolana para el Avance de la Ciencia y se procede a instalarla, en un acto al que se invitó al mismísimo Lord Beltrán Russell. Figuran como miembros fundadores de la FundaVAC: Juan Francisco Stolk, Felix Soublette Saluzzo, José Martorano, Francisco De Venanazi , José Ramón Zerpa Morales, William H. Phelps, Carlos Morales, Luis Roche, Luis Teófilo Núñez, Eduardo Antonini, Arturo Labal, Marcel Roche, Nicomedes Zuluaga y Miguel Octavio L. Así, la primera Junta Directiva, para el período 1954-1956, quedó integrada por: Juan Francisco Stolk como Presidente, y Juan Martorano Battistini, J.R. Zerpa Morales y Francisco De Venanzi.

En ese contexto, la Fundación, además de su misión medular de canalizar los apoyos financieros y de distintas especies relacionados con los programas de la AsoVAC, observó como necesidad sentida de la comunidad intelectual y científica del país, la propulsión de un plan de becas de alto nivel, promover la cultura científica a través de los medios televisivos, crear museos y centros de investigaciones (por ejemplo el instituto Oceanográfico, creado en 1953 a instancias de Asovac y posteriormente apoyado por su Fundación), financiar estudios científicos y en fin, apoyar individuos e instituciones para que el talento humano de la nación encarase el futuro con perspectivas de alta profesionalización. Ese año ASOVAC plantea la necesidad de crear el Consejo Nacional de Investigación Científica, y en la historia de las ciencias en Venezuela empezarían a hablar nuevas voces.

Continuará en la próxima edición.