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Archivo para la categoría ‘Bitácora de un viaje de 55 años’

Bitácora de un viaje de 55 años (XXIII) – 1995/2000

Miércoles, 9 de Junio de 2010 Sin comentarios

Los cinco años transcurridos entre 1995 y 2000 entrañan preguntas con alcance mundial que incluyeron una oveja y un tablero de ajedrez.

Revista Time - Portada 10/3/1997

Dolly nació de nuevo en 1997. Se trataba del primer mamífero clonado, nacido a partir de la única célula de una oveja adulta, hecho logrado por un equipo investigador de la Universidad de Escocia.  La revista TIME preguntó entonces en su  “Will there ever be another you?” (¿Habrá alguna vez otro tú?)

En 1997, el ajedrecista ruso Gary Kasparov aceptó su derrota ante la computadora Deep Blue de IBM. Por primera vez, una computadora le ganaba al mejor ajedrecista del mundo. En opinión de más de un internauta, dicho hecho rescató un antiguo dilema: ¿Quién es mejor, el hombre o la máquina?

Venezuela: ciencia ministerial

En el ámbito local, 1999 significó la promulgación de una nueva Constitución para Venezuela, con consabidos cambios en las estructura del Estado. Jaime Requena señala en Medio siglo de ciencia y tecnología en Venezuela (2003) señala que este cambio coincidió con la partida física de Humberto Fernández-Morán el 17 de marzo de 1999 en Estocolmo, Suecia. “Se cerró un ciclo (…) en lo organizativo y lo conceptual de ese sector C y T  que él ayudó a crear en el IVNIC [Instituto Venezolano de Investigaciones Cerebrales, precursor del actual IVIC]” (p. 89).

Uno de ellos fue la creación, por vez primera, del Ministerio de Ciencia y Tecnología, decretado en la nueva Carta Magna. La nueva cartera  comenzó a funcionar administrativamente en enero de 2000.

En Ciencia y tecnología en Venezuela (2004) Carlos Genatios (primer titular del MCT), apunta en las primeras funciones de su despacho:

Carlos Genatios - Foto cortesía: Periodismo de Paz

Carlos Genatios - Foto cortesía: Periodismo de Paz

- Regulación, formulación y seguimiento de las políticas; planificación y seguimiento de las actividades del Ejecutivo Nacional en la concreción del Sistema Nacional de Ciencia y ecnología.

- Orientación de las investigaciones científicas y tecnológicas de manera tal que contribuyan de manera determinante a satisfacer los requerimientos de la población

Las áreas consideradas como prioritarias por el MCT, según Genatios, fueron: agro producción, salud, tecnologías de la información y comunicación, gestión de riesgos y reducción de desastres, vivienda y hábitat, ambiente y recursos naturales, educación, energía, biotecnología, metalmecánica y metalúrgica, invención popular, ciudadanía y paz, ciencia y arte (p. 130).

Al nuevo ministerio, apunta Jaime Requena, “se le dio una estructura vertical centralizadora y se le adscribieron la gran mayoría de los entes académicos de innovación y desarrollo que antes estaban adscritos horizontalmente a otros ministerios”. (p. 89)-

Bajo la lupa de Acta Científica Venezolana

1999 vio un suplemento dedicado a la “Investigación y Desarrollo en Tecnologías para el Negocio Petrolero”, número producido en colaboración entre PDVSA Intevep (editor invitado, Rafael Bolívar) y la propia ACV, tras un foro conjunto hecho en mayo de 1999 dedicado a detectar necesidades y oportunidades en investigación y desarrollo en petróleo. Los artículos fueron suscritos por investigadores de universidades nacionales (como la Universidad Simón Bolívar) y de la propia industria petrolera (PDVSA Intevep).

Tanto la revista como la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia cumplieron 50 años de existencia en 2000, fechas conmemoradas con las ediciones publicadas en ese año, correspondientes al volumen 51.

La revista Acta Científica Venezolana acometió, por primera vez en su historia, la edición de un número completamente dedicado a las Ciencias Sociales (vol. 52, N°2, 2001) Número editado por Orlando Albornoz, Elsi Jiménez, Humberto Ruiz Calderón, María Cristina Parra y Roberto Briceño-León.

Fuentes

- Genatios, C.; Lafuente, M. (2004) Ciencia y tecnología en Venezuela. Caracas: Ediciones Oficina de Planificación para el Sector Universitario.

- Requena, J. (2003) Medio siglo de ciencia y tecnología en Venezuela. Caracas: Fondo Editorial del Centro Internacional de Educación y Desarrollo (CIED).

- Revistas Acta Científica Venezolana, 1997 – 2000.

Bitácora de un viaje de 55 años: 1990-1995 (XII)

Jueves, 25 de Marzo de 2010 Sin comentarios

Tras los cinco años transcurridos entre 1990 y 1995, el mundo celebró la Conferencia de Río o Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente y Desarrollo en Río de Janeiro (Brasil) entre el 3 y 14 de junio de 1992, con el objetivo de conformar un plan para la acción mundial en relación con el clima (calentamiento global o “efecto invernadero”), la preservación de los bosques y la biodiversidad y el desarrollo sustentable, principalmente del tercer mundo. La declaración resultante fue firmada por nuestro país y, hasta nuestros días, continúa vigente.

Venezuela: impulso a la capacitación

El 23 de septiembre 1992 el país lamentó la partida de quien fuera

Arístides Bastidas

considerado el “padre” de la divulgación científica en el país: Arístides Bastidas. Sus discípulos, entre quienes se cuentan los periodistas Acianela Montes de Oca, Marlene Rizk, Asdrúbal Barrios y Marielba Núñez, entre otros, mantienen su memoria y enseñanzas vivas en diferentes instituciones y medios de comunicación.

Los números publicados durante el lustro de la revista Acta Científica Venezolana (41, 1, 1990) inician -en su número 1 del volumen con un ensayo del Dr. Enrique Planchart sobre “Realidad de la enseñanza de la matemática en la educación básica y media diversificada y profesional, en Venezuela”.  AsoVAC impulsó la creación de la Fundación Festival Juvenil de la Ciencia el 10 de enero de 1992, con el propósito de mejorar los profesos de financiamiento del Festival y expandirlo hacia nuevos horizontes. Sus representantes iniciales incluyeron a miembros del CONICIT; el IVIC; IBM de Venezuela; Fundación POLAR y PDVSA-INTEVEP, anotan Gonzalo Viana Di Prisco, Mary Luz Carrero y María Cristina Prisco.

La Convención Anual de la Ciencia alcanzó su XL aniversario, con “la participación de más de mil quinientos convencionistas, que sometieron a consideración mil quinientas setenta y cinco comunicaciones libres distribuídas (sic) en áreas de Biología, Medicina, Ciencias Básicas y Tecnológicas, Ciencias Sociales y Humanísticas, provenientes de todas las regiones del país. Este tremendo crecimiento de la Convención Anual, ya nos ha obligado a pensar cuidadosamente en proporcionar lineamientos organizativos que adecúen este evento (…) que siga siendo un medio útil de fomento y difusión del conocimiento científico”, escribe Ernesto González, secretario ejecutivo nacional de la AsoVAC en Acta Científica correspondiente al año 1991.

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Bitácora de un viaje de 55 años 1985-1990 (XI)

Martes, 2 de Febrero de 2010 Sin comentarios

Las décadas de los sesenta y setenta dejaron para los años venideros laboratorios modernos y una cosecha de nuevos investigadores para la ciencia venezolana. Sin embargo, el futuro inmediato entre 1985 y1990 correspondió con la llamada a la reinvidicación del área.

En La ciencia en Venezuela: pasado, presente y futuro (1992), Hebe Vessuri señala los indicadores: “Desde 1978, la inversión en el sector científico, que nunca había superado el 0,5%  del PIB, experimentó un acentuado retroceso, especialmente desde 1983, fecha del Viernes Negro“.

Considera la hoy jefa del departamento de Estudios de la Ciencia del Instituto

Quimbiotec, fundada en 1988. Foto: Cortesía

Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) que la política de desinversión de ciencia y tecnología en los años ochenta “puede atribuirse en buena medida a una percepción de esta inversión como un gasto superfluo”. Esto se refleja en la convergencia de varios procesos que llevaron a un serio deterioro de las condiciones de trabajo de los investigadores:

a) Las oportunidades de nuevas becas de postgrado al exterior disminuyó (sic) considerablemente;

b) La calidad de los postgrados nacionales se vio afectada por deficiencias de infraestructura y personal dedicado;

c) Programas como el Galileo de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (que confió el entrenamiento en el nivel de pregrado de los mejores estudiantes egresados de la educación media a universidades en el exterior, solución no articulada con opciones institucionales viables de formación de esos recursos en el país y causante del fracaso de iniciativas nacionales;

d) Muchos investigadores extranjeros han abandonado el país desalentados por las condiciones de trabajo;

e) Por primera vez, el país experimenta fuga de talentos, quienes abandonan la carrera de investigación dedicándose a actividades más lucrativas o se van al exterior para seguir haciendo ciencia en condiciones más favorables;

f) La persistente falta de incorporación de investigadores jóvenes a las universidades y centros de investigación desde mediados de la década del setenta. (p.26)

Las instituciones de investigación científica académica sufrieron, en general, un retraso considerable, tomando en cuenta asignaciones presupuestarias y recursos financieros, según Vessuri. Las oscilaciones en el financiamiento, como se observa en el caso del IVIC entre los años de 1982 a 1991,  ”impide que el investigador acomode su trabajo a los recursos existentes. Un año puede prever la compra de un aparato para desarrollar un proyecto de investigación, pero como el presupuesto previsto para el año siguiente no se cumple, tiene que esperar entre dos y cuatro años para recibirlo. En esas condiciones, lo más probable es que acabe aceptando una oferta de trabajao en otro lugar donde pueda desarrollar su actividad con menos sobresaltos” (p.28).

La comunidad respondió con acciones de crítica frente al Estado, tales como

Ilustración: Blogs Universia

la Marcha de la Ciencia en 1987, que concluyó con una entrevista con un grupo de parlamentarios del Congreso Nacional y la entrega de documentos con proposiciones concretas para superar los problemas del sector.

“La profunda crisis socio-económica -afirmó Ernesto González en el acto de instalación de la XL Convención Anual de la  en Cumaná, estado Sucre-  hace necesaria la acción conjunta de todos los actores individuales e institucionales que deben participar en un verdadero plan de ciencia y tecnología, a fin de encontrar las posibles pautas que permitan encontrar las posibles soluciones a estos problemas, para enfrentar el reto del desarrollo adecuado y sostenido que Venezuela necesita”.

Conozca los integrantes de las Juntas Directivas de FundaVAC entre 1984 y 1990 en el siguiente vínculo

El lustro transcurrido entre 1986 y 1990 sí dio resultados, varios de ellos persistentes hasta nuestros días: 1988 dio la bienvenida a la empresaQuimbiotec, dedicada a la producción de derivados sanguíneos con sede en las instalaciones del IVIC. La revista Acta Científica de AsoVAC recibió en 1989 el Premio Nacional a la Mejor Revista Científica y en 1990, comenzó elPrograma de Promoción al Investigador (PPI), vigente a la fecha. El PPI “activó un procedimiento para canalizar las políticas de estímulo, apoyo y reconocimiento institucional que permitieron la creciente incorporación de investigadores de todo el país y de todas las instituciones académicas” (Marcano, Phélan, 2008).

El paso del cometa Halley en 1986 capturó la atención de millones de personas en el planeta. Será visto nuevamente en 2061. Foto: Wikimedia Commons

La catástrofe del reactor 4 en la Central de Chernobyl (antigua Unión Soviética) el 26 de abril de 1986, mostró a la humanidad riesgos de la energía nuclear. Foto: Wikimedia Commons

Referencias

AAVV (1992) La ciencia en Venezuela, pasado, presente y futuro. Cuadernos Lagoven.

Acta Científica Venezolana, v. 41, número 1, 1990, p. 3

Acta Científica Venezolana, v. 41, número 4, 1990, p.  2

Boletín AsoVAC, enero-marzo 1988, Nº 14

Marcano, D. y Phélan, M. (2009) Evolución y Desarrollo del Programa de Promoción del Investigador en Venezuela. Interciencia, 34. Recuperado  el 1 de febrero de 2010 en http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S0378-18442009000100005&script=sci_arttext

Bitácora de un viaje de 55 años 1980-1984 (X)

Lunes, 7 de Diciembre de 2009 Sin comentarios

Comenzaba la década de los ochenta. Sus primeros cuatro años vieron anuncios en ciencia y tecnología significativos para el mundo entero:

La erradicación de la viruela (1980); el estreno del transbordador espacial (1981); la aparición de la grabadora de video digital y el compact disc (1982 y 1983 respectivamente) y el primer chip de megabits para el almacenamiento y procesamiento de información.

Venezuela

En 1981, Vidal Rodríguez Lemoine -entonces director del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central de Venezuela-  resumió en la revista Acta Científica la herencia de la década que acababa de pasar:”A grandes rasgos puede afirmarse que en este período la ciencia, tal vez como reflejo de la importancia que ésta tiene en los países desarrollados, empezó a considerarse en nuestro país como una actividad altamente deseable, siendo en consecuencia apoyada por casi todos los sectores, aunque no así financiada adecuadamente. Los recursos humanos, cuyo proceso de formación se había iniciado en el período anterior, dejarán sentir su impacto produciendo cambios cuantitativa y cualitativamente importantes” (Acta Científica Venezolana,  Vol. 32, No. 1, 1981).

Durante el cuatrienio 1980-1984 la presidencia de la República continuó bajo la responsabilidad de Luis Herrera Campins y una experiencia pionera en Venezuela tenía vida bajo la cartera del Ministerio de la Inteligencia, estaba bajo el liderazgo de Luis Alberto Machado.

Continuó la creación de instituciones y entes venezolanos relacionados con Ciencia y Tecnología (CyT). En 1981 fueron establecidos el Sistema Automatizado de Información Científica y Tecnológica y la Fundación Instituto de Ingeniería (hoy Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico). El Museo de los Niños nació el 7 de agosto de 1982 en Parque Central (Caracas), como un espacio dedicado a la formación de la infancia a través de la experiencia directa con CyT.

En la academia, estos cuatro años vieron el nacimiento de siete postgrados adicionales en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela a nivel de maestría y doctorado, como acotó Yolanda Texera en La Ciencia en Venezuela: pasado, presente y futuro (p. 59).

No todo era de color de rosas: el 18 de febrero de 1983 ocurrió el Viernes Negro -o devaluación de la tasa del cambio de dólar, hasta entonces a 4,30 Bs.- que también incidió en diversas áreas de la Ciencia en Venezuela: “La devaluación (…) encontró a la facultad intentando alcanzar uno de sus objetivos más importantes -completar su programa de postgrado- en condiciones de recursos cade vez más escasos y una infraestructura que muy pronto se hizo obsoleta”.

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