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Archivo para la categoría ‘Bitácora de un viaje de 55 años’

Bitácora de un viaje de 55 años (XI)

Martes, 2 de Febrero de 2010 Sin comentarios

Las décadas de los sesenta y setenta dejaron para los años venideros laboratorios modernos y una cosecha de nuevos investigadores para la ciencia venezolana. Sin embargo, el futuro inmediato entre 1985 y1990 correspondió con la llamada a la reinvidicación del área.

En La ciencia en Venezuela: pasado, presente y futuro (1992), Hebe Vessuri señala los indicadores: “Desde 1978, la inversión en el sector científico, que nunca había superado el 0,5%  del PIB, experimentó un acentuado retroceso, especialmente desde 1983, fecha del Viernes Negro“.

Considera la hoy jefa del departamento de Estudios de la Ciencia del Instituto

Quimbiotec, fundada en 1988. Foto: Cortesía

Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) que la política de desinversión de ciencia y tecnología en los años ochenta “puede atribuirse en buena medida a una percepción de esta inversión como un gasto superfluo”. Esto se refleja en la convergencia de varios procesos que llevaron a un serio deterioro de las condiciones de trabajo de los investigadores:

a) Las oportunidades de nuevas becas de postgrado al exterior disminuyó (sic) considerablemente;

b) La calidad de los postgrados nacionales se vio afectada por deficiencias de infraestructura y personal dedicado;

c) Programas como el Galileo de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (que confió el entrenamiento en el nivel de pregrado de los mejores estudiantes egresados de la educación media a universidades en el exterior, solución no articulada con opciones institucionales viables de formación de esos recursos en el país y causante del fracaso de iniciativas nacionales;

d) Muchos investigadores extranjeros han abandonado el país desalentados por las condiciones de trabajo;

e) Por primera vez, el país experimenta fuga de talentos, quienes abandonan la carrera de investigación dedicándose a actividades más lucrativas o se van al exterior para seguir haciendo ciencia en condiciones más favorables;

f) La persistente falta de incorporación de investigadores jóvenes a las universidades y centros de investigación desde mediados de la década del setenta. (p.26)

Las instituciones de investigación científica académica sufrieron, en general, un retraso considerable, tomando en cuenta asignaciones presupuestarias y recursos financieros, según Vessuri. Las oscilaciones en el financiamiento, como se observa en el caso del IVIC entre los años de 1982 a 1991,  ”impide que el investigador acomode su trabajo a los recursos existentes. Un año puede prever la compra de un aparato para desarrollar un proyecto de investigación, pero como el presupuesto previsto para el año siguiente no se cumple, tiene que esperar entre dos y cuatro años para recibirlo. En esas condiciones, lo más probable es que acabe aceptando una oferta de trabajao en otro lugar donde pueda desarrollar su actividad con menos sobresaltos” (p.28).

La comunidad respondió con acciones de crítica frente al Estado, tales como

Ilustración: Blogs Universia

la Marcha de la Ciencia en 1987, que concluyó con una entrevista con un grupo de parlamentarios del Congreso Nacional y la entrega de documentos con proposiciones concretas para superar los problemas del sector.

“La profunda crisis socio-económica -afirmó Ernesto González en el acto de instalación de la XL Convención Anual de la  en Cumaná, estado Sucre-  hace necesaria la acción conjunta de todos los actores individuales e institucionales que deben participar en un verdadero plan de ciencia y tecnología, a fin de encontrar las posibles pautas que permitan encontrar las posibles soluciones a estos problemas, para enfrentar el reto del desarrollo adecuado y sostenido que Venezuela necesita”.

Conozca los integrantes de las Juntas Directivas de FundaVAC entre 1984 y 1990 en el siguiente vínculo

El lustro transcurrido entre 1986 y 1990 sí dio resultados, varios de ellos persistentes hasta nuestros días: 1988 dio la bienvenida a la empresaQuimbiotec, dedicada a la producción de derivados sanguíneos con sede en las instalaciones del IVIC. La revista Acta Científica de AsoVAC recibió en 1989 el Premio Nacional a la Mejor Revista Científica y en 1990, comenzó elPrograma de Promoción al Investigador (PPI), vigente a la fecha. El PPI “activó un procedimiento para canalizar las políticas de estímulo, apoyo y reconocimiento institucional que permitieron la creciente incorporación de investigadores de todo el país y de todas las instituciones académicas” (Marcano, Phélan, 2008).

El paso del cometa Halley en 1986 capturó la atención de millones de personas en el planeta. Será visto nuevamente en 2061. Foto: Wikimedia Commons

La catástrofe del reactor 4 en la Central de Chernobyl (antigua Unión Soviética) el 26 de abril de 1986, mostró a la humanidad riesgos de la energía nuclear. Foto: Wikimedia Commons

Referencias

AAVV (1992) La ciencia en Venezuela, pasado, presente y futuro. Cuadernos Lagoven.

Acta Científica Venezolana, v. 41, número 1, 1990, p. 3

Acta Científica Venezolana, v. 41, número 4, 1990, p.  2

Boletín AsoVAC, enero-marzo 1988, Nº 14

Marcano, D. y Phélan, M. (2009) Evolución y Desarrollo del Programa de Promoción del Investigador en Venezuela. Interciencia, 34. Recuperado  el 1 de febrero de 2010 en http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S0378-18442009000100005&script=sci_arttext

Bitácora de un viaje de 55 años 1980-1984 (X)

Lunes, 7 de Diciembre de 2009 Sin comentarios

Comenzaba la década de los ochenta. Sus primeros cuatro años vieron anuncios en ciencia y tecnología significativos para el mundo entero:

La erradicación de la viruela (1980); el estreno del transbordador espacial (1981); la aparición de la grabadora de video digital y el compact disc (1982 y 1983 respectivamente) y el primer chip de megabits para el almacenamiento y procesamiento de información.

Venezuela

En 1981, Vidal Rodríguez Lemoine -entonces director del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central de Venezuela-  resumió en la revista Acta Científica la herencia de la década que acababa de pasar:”A grandes rasgos puede afirmarse que en este período la ciencia, tal vez como reflejo de la importancia que ésta tiene en los países desarrollados, empezó a considerarse en nuestro país como una actividad altamente deseable, siendo en consecuencia apoyada por casi todos los sectores, aunque no así financiada adecuadamente. Los recursos humanos, cuyo proceso de formación se había iniciado en el período anterior, dejarán sentir su impacto produciendo cambios cuantitativa y cualitativamente importantes” (Acta Científica Venezolana,  Vol. 32, No. 1, 1981).

Durante el cuatrienio 1980-1984 la presidencia de la República continuó bajo la responsabilidad de Luis Herrera Campins y una experiencia pionera en Venezuela tenía vida bajo la cartera del Ministerio de la Inteligencia, estaba bajo el liderazgo de Luis Alberto Machado.

Continuó la creación de instituciones y entes venezolanos relacionados con Ciencia y Tecnología (CyT). En 1981 fueron establecidos el Sistema Automatizado de Información Científica y Tecnológica y la Fundación Instituto de Ingeniería (hoy Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico). El Museo de los Niños nació el 7 de agosto de 1982 en Parque Central (Caracas), como un espacio dedicado a la formación de la infancia a través de la experiencia directa con CyT.

En la academia, estos cuatro años vieron el nacimiento de siete postgrados adicionales en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela a nivel de maestría y doctorado, como acotó Yolanda Texera en La Ciencia en Venezuela: pasado, presente y futuro (p. 59).

No todo era de color de rosas: el 18 de febrero de 1983 ocurrió el Viernes Negro -o devaluación de la tasa del cambio de dólar, hasta entonces a 4,30 Bs.- que también incidió en diversas áreas de la Ciencia en Venezuela: “La devaluación (…) encontró a la facultad intentando alcanzar uno de sus objetivos más importantes -completar su programa de postgrado- en condiciones de recursos cade vez más escasos y una infraestructura que muy pronto se hizo obsoleta”.

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Bitácora de un viaje de 55 años 1977-1979 (IX)

Miércoles, 30 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

En el último trienio de esta bitácora habíamos  registrado una serie de acontecimientos mundiales de suma importancia.  El período que va desde 1977 hasta 1979 comienza con pocas informaciones que despierten verdaderamente el interés internacional, al menos en un sentido positivo, porque el mundo se estremeció de estupor ante la coronación del dictador Jean Bedel Bokassa papa juan pablocomo emperador centroafricano.

En 1978 millones de católicos entristecen por el fallecimiento del Papa Pablo VI y se extrañan por el breve pontificado de Juan Pablo I, quien fallece a los 33 días de haber sido elegido, tras lo cual asciende al papado Karol Wojtila como Juan Pablo II.  El mismo año se abre un postigo de esperanza a la paz en Oriente Medio cuando Israel y Egipto firman los protocolos de Camp David. Sin embargo, al año siguiente,  el ambiente bélico  muestra de nuevo sus garras: la Urss invade Afganistán; hay guerra civil en El Salvador; comienza la revolución islámica en Irán.

En Venezuela son años de campaña electoral ensombrecida por la muerte trágica de uno de los candidatos, Reny Ottolina.  Triunfó el candidato socialcristiano Luis Herrera Campins, a quien le tocaría presidir un período marcado por una profunda crisis económica, a pesar de que Venezuela era el país con la mayor renta per cápita en América Latina. Del lado de las buenas noticias encontramos la creación de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en 1978 y un año después el surgimiento del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. El mundo del entretenimiento se alegró con el uso del color en las transmisiones de televisión.

Entre los adelantos científicos mundiales llamó  la atención el nacimiento en Gran Bretaña del que se llamó popularmente el “bebé probeta”, una niña llamada Louise Joy Brown. Por otra parte, contrastó el registro del último caso de viruela en Somalia, que implicaba la erradicación de la enfermedad, con el hallazgo en Nueva York del primer caso de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida –Sida-.

En el ámbito científico venezolano  se creó, en 1977, en el Conicit, la Unidad de Transferencia de Tecnología, que fue elevada luego a Dirección de Fomento Tecnológico.  Para ese año, según estadísticas del Conicit, había en  Venezuela 3.464 científicos (146 más que en 1975) y se publicaron 229 trabajos de autores venezolanos en revistas de circulación internacional. El crecimiento de la planta de investigadores estuvo acompañado de un relativo auge de la investigación con implicaciones prácticas en áreas de petróleo, petroquímica e ingeniería.

La Junta Directiva de Fundavac para el período 1978-1979 quedó conformada de la siguiente manera: Presidente Pedro J. Pick; Vicepresidenta Corina Parisca de Machado y como Directores Luis A. Ordóñez Vela, Gustavo Arnstein (ASOVAC suplente), Juan de Jesús Montilla (ASOVAC), Ángel Esteban Reverón, María M. de Ballard, Luis Enrique Alcalá, José Raúl González Agreda, Armando Branger y Luis Ordóñez (ASOVAC).

Para el período 1979-1980 quedó como Presidente José Raúl González Agreda, Vicepresidenta Corina Parisca de Machado, y como Directores: Luis A. Ordóñez Vela, Gustavo Arnstein, Juan de Jesús Montilla y Marta B. de Hernández.

En 1979 se crearon las coordinaciones regionales del Festival Juvenil de la Ciencia. La nueva organización del Festival permitió el crecimiento de la cobertura  geográfica que en nuestros días sigue afianzada.

Referencias:

Sánchez R., Isabelle. Política pública en ciencia y tecnología: las agendas del Conicit. Cendes. Caracas, 2003.

Crónica del Siglo XX. Plaza & Janes Editores.

Bitácora de un viaje de 55 años: 1974-1976 (VIII)

Martes, 28 de Julio de 2009 Sin comentarios
A Solyenitsin

Alexandr Solyenitsin

Entre 1974 y 1976 importantes acontecimientos políticos conmovieron al mundo. En Europa, la llamada “Revolución de los Claveles”,  terminó con una dictadura de cuarenta años en Portugal y la muerte de Francisco Franco dio paso al reinado de Juan Carlos I en España. En Viena “El Chacal” secuestró a los ministros de la OPEP y en la URSS fue expulsado el escritor (Premio Nobel en 1970) Alexandr Solyenitsin. De este lado del océano, en Estados Unidos,  el Presidente Nixon se vio obligado a renunciar por el escándalo de  Watergate y al sur de la América Latina las dictaduras de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay ponen en marcha la “Operación Cóndor” para perseguir, torturar y asesinar a sus respectivos opositores.

Mientras tanto, la carrera espacial abrió un paréntesis en la guerra fría para permitir un encuentro de una nave estadounidense y una soviética en el espacio. En el ámbito científico y tecnológico mundial, destacan el descubrimiento de las endorfinas y el invento de los microchips, que permitió la fabricación de ordenadores más pequeños y más baratos.

En Venezuela se iniciaba el primer gobierno presidido por Carlos Andrés Pérez y se producía el largo secuestro del industrial norteamericano William Niehaus. En política exterior,  la captura de una maestra perseguida política en la  embajada venezolana en Uruguay provocó la ruptura de relaciones diplomáticas con ese país y en ese mismo período se reanudaron las relaciones con Cuba.

barco petroleroEl hecho nacional más destacado en esos años fue la nacionalización de las industrias del hierro y el petróleo y el lanzamiento del V Plan de la Nación,  conocido como “La Gran Venezuela”. Desde 1973, el conflicto en el Medio Oriente venía empujando el alza de los precios del petróleo y Venezuela se había colocado como exportador confiable.

El crecimiento sostenido de los ingresos por ese concepto permitió al país favorecer la inmigración de profesionales en todas las áreas, entre ellas la docencia y la investigación, la mayoría de ellos provenientes  de países latinoamericanos bajo regímenes dictatoriales. La bonanza económica permitió además al Estado la creación del programa de becas Gran Mariscal de Ayacucho para la formación de profesionales venezolanos en el exterior.

En 1974 se realizó el I Congreso Nacional de Ciencias y Tecnología, foro propicio para el intercambio de ideas y discusión de problemas del sector científico y tecnológico del país. Entre los temas de discusión destacaron las críticas de planificadores, economistas y sociólogos sobre el supuesto alejamiento de los investigadores de los problemas del país.

En el contexto de la “Gran Venezuela” comenzó a plantearse la necesidad de vincular funcionalmente la ciencia, el sector productivo y el Estado. Las prioridades expresadas en el V Plan de la Nación en materia de investigación se centraron en hidrocarburos, electrónica y telecomunicaciones.

En 1975 se efectuó  una conferencia con la participación de unos dos mil representantes de los sectores científico y productivo y del gobierno que llevó, un año más tarde, al  Primer Plan de Ciencia Y Tecnología que establecía la estrategia de desarrollo de la investigación en agronomía, ecología, electrónica, telecomunicaciones, hidrocarburos, metalurgia, salud, vivienda, construcción, desarrollo urbano y tecnología de alimentos.

Fue el año en que Asovac cumplió su vigésimo quinto aniversario, oportunidad que sirvió para dar un nuevo impulso a la asociación. Uno de los pasos en ese sentido se dirigió a la revista Acta Científica Venezolana. Se nombra por primera vez un editor jefe y una comisión editora y se procuró su difusión hacia la región latinoamericana. Además, la Asociación se afilió a Interciencia, recientemente creada.  Por otra parte a partir de ese año se incrementó el número de trabajos presentados en las Convenciones anuales de Asovac. El festival Juvenil de la Ciencia trabajó en cooperación con el Centro Nacional para el Mejoramiento de la Educación para la  Ciencia (Cenamec).

En 1976 se creó el Premio Nacional de Ciencias para ser otorgado anualmente por el Conicit, organismo que ese mismo año formuló el primer Plan Nacional de Ciencia y Tecnología que asumía los lineamientos del V Plan de la Nación, estableciendo una equivalencia directa entre las prioridades para el desarrollo científico y tecnológico y las prioridades económicas. En ese marco se adoptó una concepción de la innovación según la cual esta se inicia con la investigación básica, continúa con la investigación aplicada hasta que se produce finalmente la transferencia de los resultados de la investigación al sector productivo.

Según estadísticas de Conicit, en 1975 había en Venezuela 3.318 científicos y se publicaron 144 trabajos de autores venezolanos en revistas de circulación internacional. Siguiendo con el enfoque en las publicaciones,  para 1976 se registra un aumento significativo del número de artículos publicados en Acta Científica Venezolana.  La mayoría de ellos corresponden a investigadores biomédicos, biólogos y químicos, que conformaban el contingente más numeroso para entonces en la comunidad científica nacional.En el marco de la nacionalización del petróleo se creó Intevep y en 1976 se iniciaron los primeros proyectos de investigación considerados como prioritarios para la industria petrolera.

Referencias:

Sánchez R., Isabelle. Política pública en ciencia y tecnología: las agendas del Conicit. Cendes UCV. Caracas 2003.

VVAA. La Ciencia en Venezuela: pasado, presente y futuro. Cuadernos Lagoven. 1992

Crónica del Siglo XX. Plaza & Janes Editores.