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Archivo para la categoría ‘Acta Científica Venezolana’

Bitácora de un viaje de 55 años 1980-1984 (X)

Lunes, 7 de Diciembre de 2009 Sin comentarios

Comenzaba la década de los ochenta. Sus primeros cuatro años vieron anuncios en ciencia y tecnología significativos para el mundo entero:

La erradicación de la viruela (1980); el estreno del transbordador espacial (1981); la aparición de la grabadora de video digital y el compact disc (1982 y 1983 respectivamente) y el primer chip de megabits para el almacenamiento y procesamiento de información.

Venezuela

En 1981, Vidal Rodríguez Lemoine -entonces director del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central de Venezuela-  resumió en la revista Acta Científica la herencia de la década que acababa de pasar:”A grandes rasgos puede afirmarse que en este período la ciencia, tal vez como reflejo de la importancia que ésta tiene en los países desarrollados, empezó a considerarse en nuestro país como una actividad altamente deseable, siendo en consecuencia apoyada por casi todos los sectores, aunque no así financiada adecuadamente. Los recursos humanos, cuyo proceso de formación se había iniciado en el período anterior, dejarán sentir su impacto produciendo cambios cuantitativa y cualitativamente importantes” (Acta Científica Venezolana,  Vol. 32, No. 1, 1981).

Durante el cuatrienio 1980-1984 la presidencia de la República continuó bajo la responsabilidad de Luis Herrera Campins y una experiencia pionera en Venezuela tenía vida bajo la cartera del Ministerio de la Inteligencia, estaba bajo el liderazgo de Luis Alberto Machado.

Continuó la creación de instituciones y entes venezolanos relacionados con Ciencia y Tecnología (CyT). En 1981 fueron establecidos el Sistema Automatizado de Información Científica y Tecnológica y la Fundación Instituto de Ingeniería (hoy Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico). El Museo de los Niños nació el 7 de agosto de 1982 en Parque Central (Caracas), como un espacio dedicado a la formación de la infancia a través de la experiencia directa con CyT.

En la academia, estos cuatro años vieron el nacimiento de siete postgrados adicionales en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela a nivel de maestría y doctorado, como acotó Yolanda Texera en La Ciencia en Venezuela: pasado, presente y futuro (p. 59).

No todo era de color de rosas: el 18 de febrero de 1983 ocurrió el Viernes Negro -o devaluación de la tasa del cambio de dólar, hasta entonces a 4,30 Bs.- que también incidió en diversas áreas de la Ciencia en Venezuela: “La devaluación (…) encontró a la facultad intentando alcanzar uno de sus objetivos más importantes -completar su programa de postgrado- en condiciones de recursos cade vez más escasos y una infraestructura que muy pronto se hizo obsoleta”.

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Bitácora de un viaje de 55 años (V)

Viernes, 24 de Abril de 2009 Sin comentarios

Entre 1963 y 1965 fueron tomadas en Asovac decisiones importantes como publicar resúmenes en inglés de todos los trabajos publicados a la revista Acta Científica Venezolana, que fue incluída en el Current Contents y en el Index Medicus.

La Junta Directiva de Fundavac para el período 1964-1968 quedó presidida por Armando Branger, con Salvador Salvatierra como Vicepresidente, y Miguel Lairisse como Secretario General.

Para intensificar el acercamiento con los distintos sectores de la vida nacional, Fundavac organiza encuentros sociales con invitados especiales, tales como el Presidente de la República, ministros, directores de institutos autónomos, rectores de universidades, presidente de las compañías petroleras y de organismos como Fedecámaras, Pro-Venezuela y la Cámara de Industriales. Además, se reciben visitas de comisiones de Estados Unidos interesadas en conocer los trabajos científicos realizados Venezuela.

En el mismo año en que Christian Barnard realizó el primer transplante de corazón, 1997, se creó en Venezuela el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas –Conicit- siguiendo un proyecto presentado por Asovac, las universidades y colegios profesionales.

El Conicit desarrolló importantes programas como el otorgamiento de becas de postgrado, el financiamiento a proyectos de investigación, el apoyo a centros de investigación y a laboratorios para mejorar su infraestructura y la subvención para la participación de investigadores en congresos internacionales. La exigencia consistía en publicar los trabajos de investigación en revistas calificadas y el buen desempeño en los estudios de postgrado.

Cuando se cumplió la gestión de la Junta Directiva de Fundavac electa en el ‘64 se conformó la que actuaría en el período 1968-1970, que quedó conformada por Corina Parisca de Machado en la Presidencia, María de Ballard, en la Vicepresidencia.  La integraron también Armando Branger y Hans Neumann y como directores Luis  Alcala, Pedro Pick, Alberto Kryger y José Raúl González Agreda.

Por su parte ASOVAC reunió a grupo de investigadores y docentes, que consideraron la necesidad de organizar actividades y reuniones científicas con jóvenes y estudiantes de educación media. Se creó entonces un programa que inicialmente se llamó “Feria de la Ciencia”, pero después se convirtió en el Festival Juvenil de la Ciencia (FJC), nombre sugerido por el profesor  Alonso camero, investigador y docente de la Facultad de Ciencias de la UCV.

Asovac, con la cooperación del Ministerio de Educación, de la Universidad Central de Venezuela, del Instituto Pedagógico de Caracas, y con el financiamiento de la Fundación Shell y la Fundación Ford, organizó el Primer Festival Juvenil de la Ciencia, en el cual participaron Caracas, Valencia, Maracaibo y Mérida. A partir de esa fecha el FJC, superando algunos inconvenientes circunstanciales, se ha realizado sin interrupción.