Bitácora de un viaje de 55 años 1980-1984 (X)
Comenzaba la década de los ochenta. Sus primeros cuatro años vieron anuncios en ciencia y tecnología significativos para el mundo entero:
La erradicación de la viruela (1980); el estreno del transbordador espacial (1981); la aparición de la grabadora de video digital y el compact disc (1982 y 1983 respectivamente) y el primer chip de megabits para el almacenamiento y procesamiento de información.
Venezuela
En 1981, Vidal Rodríguez Lemoine -entonces director del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central de Venezuela- resumió en la revista Acta Científica la herencia de la década que acababa de pasar:”A grandes rasgos puede afirmarse que en este período la ciencia, tal vez como reflejo de la importancia que ésta tiene en los países desarrollados, empezó a considerarse en nuestro país como una actividad altamente deseable, siendo en consecuencia apoyada por casi todos los sectores, aunque no así financiada adecuadamente. Los recursos humanos, cuyo proceso de formación se había iniciado en el período anterior, dejarán sentir su impacto produciendo cambios cuantitativa y cualitativamente importantes” (Acta Científica Venezolana, Vol. 32, No. 1, 1981).
Durante el cuatrienio 1980-1984 la presidencia de la República continuó bajo la responsabilidad de Luis Herrera Campins y una experiencia pionera en Venezuela tenía vida bajo la cartera del Ministerio de la Inteligencia, estaba bajo el liderazgo de Luis Alberto Machado.
Continuó la creación de instituciones y entes venezolanos relacionados con Ciencia y Tecnología (CyT). En 1981 fueron establecidos el Sistema Automatizado de Información Científica y Tecnológica y la Fundación Instituto de Ingeniería (hoy Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico). El Museo de los Niños nació el 7 de agosto de 1982 en Parque Central (Caracas), como un espacio dedicado a la formación de la infancia a través de la experiencia directa con CyT.
En la academia, estos cuatro años vieron el nacimiento de siete postgrados adicionales en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela a nivel de maestría y doctorado, como acotó Yolanda Texera en La Ciencia en Venezuela: pasado, presente y futuro (p. 59).
No todo era de color de rosas: el 18 de febrero de 1983 ocurrió el Viernes Negro -o devaluación de la tasa del cambio de dólar, hasta entonces a 4,30 Bs.- que también incidió en diversas áreas de la Ciencia en Venezuela: “La devaluación (…) encontró a la facultad intentando alcanzar uno de sus objetivos más importantes -completar su programa de postgrado- en condiciones de recursos cade vez más escasos y una infraestructura que muy pronto se hizo obsoleta”.
