Bitácora de un viaje de 55 años 1985-1990 (XI)
Las décadas de los sesenta y setenta dejaron para los años venideros laboratorios modernos y una cosecha de nuevos investigadores para la ciencia venezolana. Sin embargo, el futuro inmediato entre 1985 y1990 correspondió con la llamada a la reinvidicación del área.
En La ciencia en Venezuela: pasado, presente y futuro (1992), Hebe Vessuri señala los indicadores: “Desde 1978, la inversión en el sector científico, que nunca había superado el 0,5% del PIB, experimentó un acentuado retroceso, especialmente desde 1983, fecha del Viernes Negro“.
Considera la hoy jefa del departamento de Estudios de la Ciencia del Instituto

Quimbiotec, fundada en 1988. Foto: Cortesía
Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) que la política de desinversión de ciencia y tecnología en los años ochenta “puede atribuirse en buena medida a una percepción de esta inversión como un gasto superfluo”. Esto se refleja en la convergencia de varios procesos que llevaron a un serio deterioro de las condiciones de trabajo de los investigadores:
a) Las oportunidades de nuevas becas de postgrado al exterior disminuyó (sic) considerablemente;
b) La calidad de los postgrados nacionales se vio afectada por deficiencias de infraestructura y personal dedicado;
c) Programas como el Galileo de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (que confió el entrenamiento en el nivel de pregrado de los mejores estudiantes egresados de la educación media a universidades en el exterior, solución no articulada con opciones institucionales viables de formación de esos recursos en el país y causante del fracaso de iniciativas nacionales;
d) Muchos investigadores extranjeros han abandonado el país desalentados por las condiciones de trabajo;
e) Por primera vez, el país experimenta fuga de talentos, quienes abandonan la carrera de investigación dedicándose a actividades más lucrativas o se van al exterior para seguir haciendo ciencia en condiciones más favorables;
f) La persistente falta de incorporación de investigadores jóvenes a las universidades y centros de investigación desde mediados de la década del setenta. (p.26)
Las instituciones de investigación científica académica sufrieron, en general, un retraso considerable, tomando en cuenta asignaciones presupuestarias y recursos financieros, según Vessuri. Las oscilaciones en el financiamiento, como se observa en el caso del IVIC entre los años de 1982 a 1991, ”impide que el investigador acomode su trabajo a los recursos existentes. Un año puede prever la compra de un aparato para desarrollar un proyecto de investigación, pero como el presupuesto previsto para el año siguiente no se cumple, tiene que esperar entre dos y cuatro años para recibirlo. En esas condiciones, lo más probable es que acabe aceptando una oferta de trabajao en otro lugar donde pueda desarrollar su actividad con menos sobresaltos” (p.28).
La comunidad respondió con acciones de crítica frente al Estado, tales como

Ilustración: Blogs Universia
la Marcha de la Ciencia en 1987, que concluyó con una entrevista con un grupo de parlamentarios del Congreso Nacional y la entrega de documentos con proposiciones concretas para superar los problemas del sector.
“La profunda crisis socio-económica -afirmó Ernesto González en el acto de instalación de la XL Convención Anual de la en Cumaná, estado Sucre- hace necesaria la acción conjunta de todos los actores individuales e institucionales que deben participar en un verdadero plan de ciencia y tecnología, a fin de encontrar las posibles pautas que permitan encontrar las posibles soluciones a estos problemas, para enfrentar el reto del desarrollo adecuado y sostenido que Venezuela necesita”.
Conozca los integrantes de las Juntas Directivas de FundaVAC entre 1984 y 1990 en el siguiente vínculo
El lustro transcurrido entre 1986 y 1990 sí dio resultados, varios de ellos persistentes hasta nuestros días: 1988 dio la bienvenida a la empresaQuimbiotec, dedicada a la producción de derivados sanguíneos con sede en las instalaciones del IVIC. La revista Acta Científica de AsoVAC recibió en 1989 el Premio Nacional a la Mejor Revista Científica y en 1990, comenzó elPrograma de Promoción al Investigador (PPI), vigente a la fecha. El PPI “activó un procedimiento para canalizar las políticas de estímulo, apoyo y reconocimiento institucional que permitieron la creciente incorporación de investigadores de todo el país y de todas las instituciones académicas” (Marcano, Phélan, 2008).

El paso del cometa Halley en 1986 capturó la atención de millones de personas en el planeta. Será visto nuevamente en 2061. Foto: Wikimedia Commons

La catástrofe del reactor 4 en la Central de Chernobyl (antigua Unión Soviética) el 26 de abril de 1986, mostró a la humanidad riesgos de la energía nuclear. Foto: Wikimedia Commons
Referencias
AAVV (1992) La ciencia en Venezuela, pasado, presente y futuro. Cuadernos Lagoven.
Acta Científica Venezolana, v. 41, número 1, 1990, p. 3
Acta Científica Venezolana, v. 41, número 4, 1990, p. 2
Boletín AsoVAC, enero-marzo 1988, Nº 14
Marcano, D. y Phélan, M. (2009) Evolución y Desarrollo del Programa de Promoción del Investigador en Venezuela. Interciencia, 34. Recuperado el 1 de febrero de 2010 en http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S0378-18442009000100005&script=sci_arttext











