Bitácora de un viaje de 55 años: 1974-1976 (VIII)
Entre 1974 y 1976 importantes acontecimientos políticos conmovieron al mundo. En Europa, la llamada “Revolución de los Claveles”, terminó con una dictadura de cuarenta años en Portugal y la muerte de Francisco Franco dio paso al reinado de Juan Carlos I en España. En Viena “El Chacal” secuestró a los ministros de la OPEP y en la URSS fue expulsado el escritor (Premio Nobel en 1970) Alexandr Solyenitsin. De este lado del océano, en Estados Unidos, el Presidente Nixon se vio obligado a renunciar por el escándalo de Watergate y al sur de la América Latina las dictaduras de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay ponen en marcha la “Operación Cóndor” para perseguir, torturar y asesinar a sus respectivos opositores.
Mientras tanto, la carrera espacial abrió un paréntesis en la guerra fría para permitir un encuentro de una nave estadounidense y una soviética en el espacio. En el ámbito científico y tecnológico mundial, destacan el descubrimiento de las endorfinas y el invento de los microchips, que permitió la fabricación de ordenadores más pequeños y más baratos.
En Venezuela se iniciaba el primer gobierno presidido por Carlos Andrés Pérez y se producía el largo secuestro del industrial norteamericano William Niehaus. En política exterior, la captura de una maestra perseguida política en la embajada venezolana en Uruguay provocó la ruptura de relaciones diplomáticas con ese país y en ese mismo período se reanudaron las relaciones con Cuba.
El hecho nacional más destacado en esos años fue la nacionalización de las industrias del hierro y el petróleo y el lanzamiento del V Plan de la Nación, conocido como “La Gran Venezuela”. Desde 1973, el conflicto en el Medio Oriente venía empujando el alza de los precios del petróleo y Venezuela se había colocado como exportador confiable.
El crecimiento sostenido de los ingresos por ese concepto permitió al país favorecer la inmigración de profesionales en todas las áreas, entre ellas la docencia y la investigación, la mayoría de ellos provenientes de países latinoamericanos bajo regímenes dictatoriales. La bonanza económica permitió además al Estado la creación del programa de becas Gran Mariscal de Ayacucho para la formación de profesionales venezolanos en el exterior.
En 1974 se realizó el I Congreso Nacional de Ciencias y Tecnología, foro propicio para el intercambio de ideas y discusión de problemas del sector científico y tecnológico del país. Entre los temas de discusión destacaron las críticas de planificadores, economistas y sociólogos sobre el supuesto alejamiento de los investigadores de los problemas del país.
En el contexto de la “Gran Venezuela” comenzó a plantearse la necesidad de vincular funcionalmente la ciencia, el sector productivo y el Estado. Las prioridades expresadas en el V Plan de la Nación en materia de investigación se centraron en hidrocarburos, electrónica y telecomunicaciones.
En 1975 se efectuó una conferencia con la participación de unos dos mil representantes de los sectores científico y productivo y del gobierno que llevó, un año más tarde, al Primer Plan de Ciencia Y Tecnología que establecía la estrategia de desarrollo de la investigación en agronomía, ecología, electrónica, telecomunicaciones, hidrocarburos, metalurgia, salud, vivienda, construcción, desarrollo urbano y tecnología de alimentos.
Fue el año en que Asovac cumplió su vigésimo quinto aniversario, oportunidad que sirvió para dar un nuevo impulso a la asociación. Uno de los pasos en ese sentido se dirigió a la revista Acta Científica Venezolana. Se nombra por primera vez un editor jefe y una comisión editora y se procuró su difusión hacia la región latinoamericana. Además, la Asociación se afilió a Interciencia, recientemente creada. Por otra parte a partir de ese año se incrementó el número de trabajos presentados en las Convenciones anuales de Asovac. El festival Juvenil de la Ciencia trabajó en cooperación con el Centro Nacional para el Mejoramiento de la Educación para la Ciencia (Cenamec).
En 1976 se creó el Premio Nacional de Ciencias para ser otorgado anualmente por el Conicit, organismo que ese mismo año formuló el primer Plan Nacional de Ciencia y Tecnología que asumía los lineamientos del V Plan de la Nación, estableciendo una equivalencia directa entre las prioridades para el desarrollo científico y tecnológico y las prioridades económicas. En ese marco se adoptó una concepción de la innovación según la cual esta se inicia con la investigación básica, continúa con la investigación aplicada hasta que se produce finalmente la transferencia de los resultados de la investigación al sector productivo.
Según estadísticas de Conicit, en 1975 había en Venezuela 3.318 científicos y se publicaron 144 trabajos de autores venezolanos en revistas de circulación internacional. Siguiendo con el enfoque en las publicaciones, para 1976 se registra un aumento significativo del número de artículos publicados en Acta Científica Venezolana. La mayoría de ellos corresponden a investigadores biomédicos, biólogos y químicos, que conformaban el contingente más numeroso para entonces en la comunidad científica nacional.En el marco de la nacionalización del petróleo se creó Intevep y en 1976 se iniciaron los primeros proyectos de investigación considerados como prioritarios para la industria petrolera.
Referencias:
Sánchez R., Isabelle. Política pública en ciencia y tecnología: las agendas del Conicit. Cendes UCV. Caracas 2003.
VVAA. La Ciencia en Venezuela: pasado, presente y futuro. Cuadernos Lagoven. 1992
Crónica del Siglo XX. Plaza & Janes Editores.












