Bitácora de un viaje de 55 años: 1990-1995 (XII)
Tras los cinco años transcurridos entre 1990 y 1995, el mundo celebró la Conferencia de Río o Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente y Desarrollo en Río de Janeiro (Brasil) entre el 3 y 14 de junio de 1992, con el objetivo de conformar un plan para la acción mundial en relación con el clima (calentamiento global o “efecto invernadero”), la preservación de los bosques y la biodiversidad y el desarrollo sustentable, principalmente del tercer mundo. La declaración resultante fue firmada por nuestro país y, hasta nuestros días, continúa vigente.
Venezuela: impulso a la capacitación
El 23 de septiembre 1992 el país lamentó la partida de quien fuera
considerado el “padre” de la divulgación científica en el país: Arístides Bastidas. Sus discípulos, entre quienes se cuentan los periodistas Acianela Montes de Oca, Marlene Rizk, Asdrúbal Barrios y Marielba Núñez, entre otros, mantienen su memoria y enseñanzas vivas en diferentes instituciones y medios de comunicación.
Los números publicados durante el lustro de la revista Acta Científica Venezolana (41, 1, 1990) inician -en su número 1 del volumen con un ensayo del Dr. Enrique Planchart sobre “Realidad de la enseñanza de la matemática en la educación básica y media diversificada y profesional, en Venezuela”. AsoVAC impulsó la creación de la Fundación Festival Juvenil de la Ciencia el 10 de enero de 1992, con el propósito de mejorar los profesos de financiamiento del Festival y expandirlo hacia nuevos horizontes. Sus representantes iniciales incluyeron a miembros del CONICIT; el IVIC; IBM de Venezuela; Fundación POLAR y PDVSA-INTEVEP, anotan Gonzalo Viana Di Prisco, Mary Luz Carrero y María Cristina Prisco.
La Convención Anual de la Ciencia alcanzó su XL aniversario, con “la participación de más de mil quinientos convencionistas, que sometieron a consideración mil quinientas setenta y cinco comunicaciones libres distribuídas (sic) en áreas de Biología, Medicina, Ciencias Básicas y Tecnológicas, Ciencias Sociales y Humanísticas, provenientes de todas las regiones del país. Este tremendo crecimiento de la Convención Anual, ya nos ha obligado a pensar cuidadosamente en proporcionar lineamientos organizativos que adecúen este evento (…) que siga siendo un medio útil de fomento y difusión del conocimiento científico”, escribe Ernesto González, secretario ejecutivo nacional de la AsoVAC en Acta Científica correspondiente al año 1991.
Con respecto al Estado, La obra del Conicit también fue examinada en este período: “El CONICIT, sus objetivos y programas y en su funcionamiento, también ha sido objeto de de permanente -y en ocasiones apasionada- crítica. En general puede afirmarse que las expectativas genradas con su creación están, aún, lejos de ser satisfechas y esto ha sido así porque no siempre los objetivos han sido claros y muchos de los planes de desarrollo propuestos no son “realizables” en el corto plazo. La vigilancia participativa de la comunidad científica, ha sido un elemento fundamental en las sucesivas transformaciones que, desde su fundación hasta nuestros días, ha experimentado el COnicit. A pesar de sus ´puntos débiles´ y limitada capacidad de acción política, la vigencia de CONICIT no se puede poner en duda. Su presencia es de fundamental importancia no sólo para la ciencia básica sino para el desarrollo tecnológico de Venezuela, consideró Vidal Rodríguez Lemoine en editorial de Acta Científica Venezolana.













